Muzo y Chivor: las dos almas del verde colombiano
Origen · Kary Mendoza
Cuando se habla de la mejor esmeralda del mundo, el mapa apunta casi siempre al mismo lugar: Colombia. En las montañas de Boyacá, a pocas horas de Bogotá, la tierra guarda un verde que ninguna otra región iguala. Pero dentro de Colombia hay matices, y dos nombres los resumen: Muzo y Chivor.
Muzo es quizá el más legendario. Sus esmeraldas suelen tener un verde intenso, cálido, casi aterciopelado —un verde que parece tener fuego adentro—. Es el tono que muchos imaginan cuando cierran los ojos y piensan “esmeralda”.
Chivor, un poco más al oriente, ofrece otra voz: verdes generalmente más claros y luminosos, con un sutil destello azulado que les da frescura. Ninguno es mejor que el otro; son temperamentos distintos, y la elección es tan personal como escoger entre el mar al amanecer o al atardecer.
Conviene saber, con honestidad, que hoy no toda esmeralda colombiana lleva etiqueta de mina: la trazabilidad exacta no siempre es posible, y desconfía de quien la promete con demasiada seguridad. Lo que sí distingue a una gran esmeralda colombiana es lo que ya viste en tu piedra: su color y su carácter.
En Bersaglio trabajamos con esmeralda colombiana porque es nuestra piedra madre, la que nos vio nacer en Cartagena. Si quieres entender de dónde viene la tuya, ven y hablemos: preferimos contarte la verdad de cada piedra antes que venderte una historia.
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