Oro de 18 quilates: por qué es la ley del oro fino
El oficio · Kary Mendoza
El oro puro —24 quilates— es hermoso, pero también blando: se raya, se deforma, no está hecho para el trajín de la vida diaria. Por eso la joyería fina casi nunca usa oro de 24 quilates. Busca un equilibrio.
Los quilates miden qué proporción de la pieza es oro puro. El oro de 18 quilates es 75% oro y 25% de otros metales que le dan fuerza; el de 14 quilates baja a un 58%. Esa diferencia se nota: el 18k conserva el color cálido y el peso noble del oro verdadero, mientras gana la dureza para sostener una gema y resistir los años.
Ese 25% restante también decide el tono. Combinado de una forma, da el oro amarillo tradicional; con otras aleaciones aparecen el oro blanco o el rosado. Todos parten del mismo 18k: cambia la compañía, no la ley.
En Bersaglio trabajamos en oro de 18 quilates por convicción, no por costumbre. Es el material que permite que una pieza se herede —que pase de unas manos a otras sin perder su forma ni su brillo—. Una joya de 18k bien cuidada no envejece: acompaña.
Si vas a invertir en una joya, pregunta siempre por su ley y pídela por escrito. La transparencia sobre el metal es la primera señal de que estás en buenas manos.
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